Loco o bipolar

Diario de una persona que a los 16 de pronto enloqueció, luego a los 40 cree descubrir que es bipolar y en este momento con casi medio siglo en este mundo, no tiene claro que es lo que tiene.

martes, 27 de noviembre de 2012

Una hoja de mi diario bipolar


De nuevo un poco acelerado, mi trabajo temporal que debe culminarse en un plazo de 10 dias esta en su punto mas duro, para mi parecer va bien, de acuerdo como debería, sin embargo, esto no ha sido muy bueno para mi.

Ultimamente he tenido la tendencia a acelerarme adicionalmente dormí dos noches mal por lo que me toco de nuevo tomar el sinogan para dormir normalmente, y a la vez reducir la ansiedad y la tendencia a la manía, este me ha funcionado, como en ocasiones anteriores desde el punto de vista de control de mi padecer, pero me toca sufrir sus efectos secundarios que comparados con otros medicamentos (como el haloperidol que cuando estoy casi maníaco o maníaco es lo que me toca tomar) son mas soportables; en el día me pone muy incómodo principalmente por las mañanas, levantarme es un martirio, en las primeras horas estoy demasiado lento, soy como un robot, mis movimientos son como si estuviera con un freno puesto a toda hora, mentalmente no estoy tan mal, pienso que mis ideas son claras, y logro concentrarme, a diferencia de cuando me sigue la tendencia a la manía, ya por la tarde cuando termina el efecto me empiezo a acelerar de nuevo, claro que no mucho, pero si siento que empiezo a hablar mas de la cuenta , me empiezo a desconcentrar y me disperso en varias cosas sin terminarlas.

martes, 20 de noviembre de 2012

Preguntas y respuestas sobre trastorno bipolar II


Siguiendo con la serie iniciada sobre preguntas y respuestas sobre el trastorno bipolar sigo con otras dos preguntas, que tienen mucho que ver con lo que se denomina teoría del desbalance químico que muchas personas no aceptan, sobre la que cada vez se tienen mas evidencias que dan lugar a probar la validez de esta teoría.

¿Qué son los neurotransmisores?
Son sustancias que circulan entre las neuronas, que son las células del cerebro que transmiten los impulsos nerviosos. Los principales neurotransmisores son serotonina, noradrenalina, acetilcolina, dopamina y GABA, aunque hay muchos más. Las neuronas se comunican entre sí y se envían estas sustancias que recogen unos receptores de la neurona contigua. Cada receptor tiene varias funciones específicas. El exceso de producción de algún neurotransmisor, como por ejemplo la dopamina, es responsable de la aparición de ideas delirantes y alucinaciones, que pueden producirse en descompensaciones graves de la enfermedad. Esta sustancia estimula el pensamiento asociativo y favorece de este modo la interpretación de que coincidencias azarosas o fortuitas tienen en
realidad una causa común, generalmente referida a uno mismo; por ejemplo, el que un coche se ponga en marcha justo en el momento en que nosotros pasamos por delante suyo puede ser algo de lo que no nos demos cuenta o a lo que no demos importancia, o bien podemos interpretarlo como una muestra inequívoca de que estamos vigilados. La dopamina nos hace creer que cualquier cosa puede tener un segundo sentido, muchas veces amenazador. En situaciones de auténtico riesgo, esta función puede ser útil y adaptativa, pero en una situación normal el exceso de estas sustancias hace que la persona se vuelva desconfiada hasta el punto de perder de vista la realidad.

Según la teoría medica actual sobre la cual ya hay ciertas pruebas científicas claras, las emociones son reguladas por sustancias químicas, cuando las cantidades de estas por diversos motivos están por fuera de las cantidades normales se presentan desbalances emocionales, esta situación también puede ser explicada como problemas del alma, del karma o por cuestiones divinas (algún castigo de dios, por pecados de la persona, de familiares, o pecados cometidos en vidas pasadas)  pero para esta explicación no existen pruebas diferentes a la fe, que claro muchas personas tienen esta fe, por lo que si se maneja como la opinión de una mayoría y si se fuera democrático en la validez de una apreciación por mayoría, es posible que esta sea la idea mas aceptada al respecto.

¿Qué es la serotonina?
La serotonina es un neurotransmisor que realiza múltiples funciones en el sistema límbico cerebral. Participa en la regulación del sueño, el hambre, la agresividad, la sexualidad y el estado de ánimo, entre otras cosas. Cuando tiene lugar un descenso en la producción de esta sustancia puede aparecer la fase depresiva de la enfermedad; así pues, ésta se acompaña de trastornos del sueño, el hambre (por lo general pérdida, pero a veces aumento de éste) y las otras funciones controladas por la serotonina. Por eso resultan útiles los fármacos que estimulan la producción de serotonina, como algunos antidepresivos. El litio también actúa, en parte, controlando la cantidad de serotonina que va de una a otra neurona.

Esta apreciacón y definición ya se había presentado en entradas pasadas, como en los post: Dopamina y trastorno bipolar y sobre la teoria del desbalance quimico, adicionalmente si se quiere ver una ampliación sobre el tema recomiendo los otros dos documentos científicos que están en las páginas anexas de este blog la del Dr Carver y la del Dr Florian.

Como también habia dicho las entradas sobre la teoría del desbalance químico parteIparteII, aunque la medicina haya avanzado en la explicación detallada de las causas de los problemas de la mente, todavía mucha de la medicina psiquiátrica se viene aplicando, igual a la medicina del resto del cuerpo unos 100 años atras pero esto no quiere decir que no sea científica.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Preguntas y respuestas sobre el trastorno bipolar I



Estoy iniciando un nuevo trabajo temporal en mi campo profesional, por un mes pero con ingresos como para tres meses, esto tiene su parte buena como su parte mala, lo bueno pues voy a estar ocupado nuevamente en algo sobre lo que tengo capacidades y experiencia técnica, y no voy a estar trabajando en otras labores diferentes que cuando uno esta de freelance (traducido al español significa estar en el rebusque), toca realizar porque hay que ganarse el pan.

Veo que cada vez que entro a laborar formalmente y sobre todo en cuestiones profesionales, mi estado de ánimo tiende a alborotarse, porque corresponde a cambios en mi estilo de vida al pasar de estar desempleado o en el rebusque a estar trabajando formalmente y con responsabilidades grandes, adicionalmente como casi siempre son trabajos cortos, hay que empezarlos y terminarlos en tiempos específicos y muchas veces con premuras, cosas de lo que se hace o de lo en que uno trabaja, que no es lo mas recomendable para uno como bipolar, a pesar de sentirme con tendencia a acelerarme voy concientizarme y no dejar que pase a un estado de desequilibrio, necesito estar bien.

Encontré en una de las versiones del libro sobre trastorno bipolar de: Eduard Vieta, Francesc Colom y Anabel Martinez Aran, un aparte muy interesante que es el correspondiente a preguntas y respuestas respecto a lo que es el trastorno bipolar, muchos de estos interrogantes los tuve antes de saber que padecía de esta enfermedad y no encontraba claridad, ahora que estoy diagnosticado y encuentro esta información, me lamento por no haberla conocido tiempo atrás, pues me hubiese ahorrado parte de mis problemas pasados, pero no se debe llorar sobre la leche derramada, se debe seguir sin pensar en lo que no se hizo, voy a empezar con algunas de ellas transcribiendo lo que se presenta en el libro, con mis aportes y críticas al respecto, como también si alguien que lea el blog quiere hacer aportes o criticas podrán enriquecer este blog y serán tenidas en cuenta para las siguientes entradas.

las primeras dos preguntas escogidas al azar

Primera:
"¿Hay algún tipo de película o lectura que no se recomiende a una persona deprimida o maníaca?

En principio puede leerse o verse cualquier tipo de libro o película. No obstante, es preferible evitar aquellas lecturas o películas que por cualquier motivo puedan generar angustia o ansiedad en la persona, sobre todo durante un episodio o una fase prodrómica, ya sea porque su contenido haga que aún se deprima más (p. ej., porque habla del suicidio, de existencialismo o de la pobreza y la crueldad del mundo) o bien porque despierte ideas extrañas o impropias (p. ej., esoterismo).

Tampoco son recomendables aquellas películas con un grado considerable de violencia, en especial cuando la persona se halla en un estado irritable u hostil notable, con síntomas de autoagresividad o heteroagresividad.

Por otro lado, cuando el paciente tiene dificultades para concentrarse es mejor buscar libros de lectura más fácil, como por ejemplo novelas cortas, ligeras y entretenidas, y evitar los estilos de narración o argumentos difíciles de seguir por su complejidad. Es más aconsejable intentar adaptarse a lecturas más simples que abandonar radicalmente la actividad de lectura por problemas de concentración o de memoria, ya que dichos procesos cognitivos se facilitan y mejoran con la práctica de la actividad."

En mi caso pienso que se tiene mucha razón en lo que plantea el libro, sin embargo, en lo que se refiere a que no se debe leer sobre esoterismo se debiera plantear que no debiera leerse en ningún caso, ni estando aliviado o en fase estable, porque leer de esos temas es una verdadera pérdida de tiempo.

Respecto a lecturas o películas con violencia o dramáticas, con temas existencialistas que traten el tema de suicidio u otras cuestiones parecidas, estoy de acuerdo que se debe evitar verlas en crisis tanto de manía como de depresión porque pienso es como echar sangre en una herida, en mi caso cuando no tenía conciencia de que era bipolar buscaba en etapas de crisis este tipo de lecturas o películas y no me iba realmente bien. 

Segunda:
"¿Qué medidas prácticas puedo tomar para evitar los grandes gastos que llevo a cabo durante las fases maníacas?

Uno de los síntomas que habitualmente manifiestan los pacientes durante las manías y las hipomanías son los gastos exagerados e incontrolados que pueden generar, como consecuencia, deudas y dificultades monetarias posteriores.

Muchas veces los objetos que se compran son innecesarios (veinte pares de zapatos, antigüedades caras, regalos para otras personas...) o, incluso, una vez comprados, al día siguiente pueden parecer horribles.

Por lo tanto, conviene tomar algunas medidas ante el riesgo de gastar mucho dinero:
– Llevar poco dinero encima cuando se sale a la calle.
– Dejar la tarjeta de crédito en casa.
– Consultar a alguien de confianza, familiar o amigo, antes de realizar la compra.
– Posponer la compra hasta el día siguiente para ver si sigue siendo una buena idea y si realmente merece la pena llevar a cabo dicho gasto, es decir, no actuar de manera impulsiva.
– Pedir a alguien de confianza que controle el dinero y «racionalice» los gastos mientras uno sea incapaz de hacerlo.
– Pedir al banco que bloquee la cuenta bancaria durante los períodos de riesgo."

Estoy plenamente de acuerdo con lo que plantea el libro, en mi caso aun antes de saber de mi bipolaridad hacia lo que se plantea aquí, lo descubrí por intuición, cuando estoy sintiéndome hacia la manía delego a la persona mas allegada el manejo de mis finanzas y de mi dinero, porque en mi crisis mayor no pare de comprar hasta que me gaste el último centavo que tenía y estuve casi hasta aguantando hambre porque me vi en un  lugar extraño y lejano a donde vivía y no tenía como comprar al menos algo para comer, si no es porque mis padres me recogen, no se hasta donde habria llegado porque llevaba un tiempo ya sin un peso.

bueno pienso ir colocando de a dos y tres preguntas en cada entrada para irlas digiriendo y comentando con los lectores si alguien me ayuda en esto.



sábado, 3 de noviembre de 2012

Como ve la sociedad a los que sufrimos de trastorno bipolar

Nos hallamos en una sociedad muy ignorante en lo que respecta al trastorno bipolar y otras enfermedades mentales, adicionalmente se tiene la desinformación de los medios que se ven a diario donde no ayuda demasiado la imagen que dan las películas y las series de televisión, donde suele presentarse al enfermo mental como un criminal sanguinario que hace daño sin motivo; o la imagen de los psiquiatras, a quienes se considera carceleros malvados, cuando no personajes misteriosos que adivinan el pensamiento de la gente sólo con verla.

Todo esto sólo lleva a estigmatizar a la persona que sufre algún tipo de enfermedad psíquica, de modo que son pocos quienes admiten que padecen alguna o que no ocultan que van al psiquiatra.

La gente desconoce que un 25 % de la población sufre algún tipo de trastorno mental. Lo que ocurre es que las enfermedades psíquicas, como las físicas, pueden ser más o menos graves. Del mismo modo que alguien puede tener un resfriado, en psiquiatría hay trastornos leves que se curan muy fácilmente y sin dejar secuelas; otras afecciones crónicas, como la hipertensión o la miopía, no es fácil que lleven al afectado a sentirse estigmatizado, tal como ocurre con patologías mentales menos equiparables, como por ejemplo el trastorno bipolar.

Es fundamental iniciar un proceso de educación y concienciación social que permita superar la ignorancia y los prejuicios de la mayor parte de la población ante los trastornos mentales.

Lo mas común es la creencia de que una enfermedad mental conlleva perder la razón para siempre de una forma totalmente imprevisible y peligrosa, si no es porque sufrí en primera persona trastorno bipolar, no me hubiera informado lo suficiente y hubiese tenido la claridad que tengo actualmente, esto porque no hay una suficiente divulgación clara y verdadera  al respecto.

La mayoría de las personas que nos rodean no entienden que tener fobia a volar, por ejemplo (es decir, un temor invencible a ir en avión), ya se considera un trastorno mental; no entienden que todos estamos expuestos a sufrir depresión o a que se nos manifieste algún otro tipo de enfermedad psíquica en estado latente; no entienden que el individuo que durante una fase depresiva presenta síntomas de haber perdido la razón, sólo unos días antes era una persona de quien ellos dirían que es «normal y corriente», y que con el tratamiento volverá a serlo; no entienden que una enfermedad mental es igual que una enfermedad física, pero que sus síntomas en lugar de ser un cambio en el color de la piel (p. ej., ponerse amarillo) son de tipo conductual, porque el órgano afectado es el cerebro y éste se encarga de regular la conducta.

Lamentablemente, aún no ha llegado el día en que pueda hablarse tranquilamente con un conocido del hecho de haber estado ingresado por una fase maníaca debida a un trastorno bipolar, del mismo modo que lo haría quien explica que ingresó por una insuficiencia respiratoria, a causa del asma bronquial, o por una angina de pecho, como resultado de una enfermedad coronaria.

Las autoridades sanitarias, los medios de comunicación, los profesionales de la salud mental y la sociedad civil, en forma de asociaciones de afectados, tenemos una gran tarea a realizar en este aspecto. No basta con lamentarse de las injusticias sociales; debemos trabajar para combatirlas.